Mastopexia: criterios para planificar una elevación mamaria

En una mastopexia se evalúan el grado de caída, la elasticidad de la piel, el volumen y la posición de la areola. Esta guía presenta las técnicas más habituales, las cicatrices posibles y las situaciones en las que puede discutirse un implante. La indicación y el diseño final se determinan en consulta médica.

Mastopexia: criterios para planificar una elevación mamaria

La ptosis mamaria puede presentarse en distintos grados, y esa clasificación es el punto de partida de cualquier planificación quirúrgica. Existen diversas escalas para medirla, siendo la más utilizada la de Regnault, que categoriza la caída según la posición del complejo areola-pezón en relación al surco submamario. Cada grado determina no solo la técnica más adecuada, sino también la extensión de las incisiones y el tipo de resultado esperado.

Elección de técnica según el grado de caída

La elección de técnica según el grado de caída es uno de los criterios más relevantes en la consulta prequirúrgica. Para ptosis leves, en las que el pezón no desciende más allá del surco, suele ser suficiente una mastopexia periareolar, que genera cicatrices mínimas alrededor de la areola. En casos moderados se recurre a la técnica vertical, mientras que las ptosis severas generalmente requieren la técnica en ancla o de Wise, que permite una remodelación mayor del tejido. La decisión no es arbitraria: depende de la cantidad de piel excedente, el volumen mamario remanente y la posición del complejo areola-pezón.

Diferencias entre diseños de incisión

Las diferencias entre diseños de incisión van más allá de la ubicación de las cicatrices. Cada abordaje implica una forma distinta de redistribuir el tejido mamario y de remodelar la forma del seno. La técnica periareolar produce una cicatriz circular que puede disimularse en el borde pigmentado de la areola, pero tiene limitaciones en cuanto a la corrección posible. La técnica vertical agrega una cicatriz en la cara inferior de la mama, desde la areola hasta el surco, y permite mayor corrección. La técnica en ancla suma una cicatriz horizontal a lo largo del surco submamario, logrando los resultados más amplios aunque con mayor extensión de marcas visibles. El cirujano selecciona el diseño según el resultado deseado y la anatomía individual.

Evaluación de necesidad de implante

Una pregunta frecuente en la consulta es si la mastopexia debe combinarse con implantes mamarios. La evaluación de necesidad de implante depende principalmente del volumen original de la mama y de si la paciente desea mantenerlo, reducirlo o aumentarlo. En mamas con buena proyección y volumen adecuado, la pexia sola puede ser suficiente. Sin embargo, cuando existe pérdida de volumen significativa, especialmente en el polo superior del seno, muchas pacientes optan por incorporar una prótesis. Esta combinación, conocida como mastopexia con implantes, requiere una planificación más cuidadosa para evitar tensión excesiva en las suturas y garantizar resultados duraderos.

Planificación de cicatrices y recuperación

La planificación de cicatrices y recuperación es parte integral del proceso. Después de la cirugía, las cicatrices pasan por distintas etapas: inicialmente son rosadas y algo elevadas, y con el tiempo tienden a aclararse y aplanarse. El proceso de maduración puede extenderse entre doce y dieciocho meses. Para acompañar este proceso, los cirujanos suelen recomendar el uso de geles de silicona, parches específicos y protección solar sobre la zona. La recuperación funcional, en tanto, generalmente permite retomar actividades leves en una a dos semanas, aunque el retorno a ejercicios intensos puede demorar hasta seis semanas según cada caso.

Uso del sostén después de la cirugía

El uso del sostén después de la cirugía cumple una función terapéutica concreta. En las semanas posteriores a la intervención, el sostén postoperatorio contribuye a contener el tejido en su nueva posición, reducir el edema y brindar soporte mientras cicatrizan las suturas. La mayoría de los protocolos indican su uso continuo durante las primeras cuatro a seis semanas, incluyendo durante el sueño. Posteriormente, se suele recomendar el uso diurno por un período adicional. Evitar sostenes con varillas en la etapa inicial es una indicación habitual para prevenir presión sobre las incisiones.

La mastopexia es una cirugía que exige una evaluación personalizada y una comunicación fluida entre el paciente y el cirujano. Considerar el grado de ptosis, la técnica más adecuada, la posible incorporación de implantes y el manejo posoperatorio permite establecer expectativas realistas y alcanzar resultados coherentes con la anatomía y los objetivos de cada persona.